Blois. 30 de mayo de 1826
Los hermanos se enteran poco a poco de las circunstancias de la muerte de su fundador. Seguramente, el Padre Francisco Vicente es llamado al arzobispado para recibir las noticias que le han llegado al vicario, el Padre Cholleton. La primera carta, enviada casi a título personal, es la del Padre Lyonnet, director del seminario de Blois, donde Andrés Coindre era superior. La segunda es la del Padre Guillois, esta sí por encargo del obispo de Blois, Monseñor de Sauzin, que parte la misma mañana del fallecimiento a una visita pastoral inaplazable. […]







