Belorado: Una herida, una puerta abierta.
Hay historias que suceden en la Iglesia que alegran el alma y dan ganas de vivir. Igualmente, hay historias que suceden dentro de la Iglesia y que producen indignación y rechazo. Así mismo, hay historias que duelen y dejan un poso de profunda tristeza. ¿Por qué? Pues porque, en el caso de estas últimas, no solamente sacan a la luz un conflicto que estaba latente y no se quería, no se podía o no se sabía enfrentar. Además, muestran que detrás de esas historias hay personas, comunidades, vocaciones y muchos años de vida compartida en verdad -en bastantes de los casos- y no en apariencia o de manera mentirosa. […]







