La primera fundación
–¿Para qué nos ha citado el Padre Coindre? –preguntó la joven Catherine, una risueña muchacha que todavía no había cumplido los 15 años y que poseía una belleza fresca y saltarina.
–No lo sé –respondió Claudine Thévenet–. Solo ha dicho que es un asunto importante para la gloria de Dios. […]







