Un sermón del Padre Coindre
Esta frase del Padre Coindre, que ha sido elegida como tema del capítulo general, aparece en el sermón titulado «El cielo » anotado como manuscrito 11. En realidad no es un sermón completo, sino solamente el exordium, primera parte del sermón que contiene dentro de sí un avance de lo que va a ser todo el discurso sagrado.







