“Nuestros fundadores nos dejaron en herencia
la devoción al Sagrado Corazón de Jesús”.
(Capítulo VIII. El Corazón de Jesús . 112. Cristo en nuestra vida)
Está claro que el Padre Coindre no dejó prácticamente nada escrito sobre la devoción al Sagrado Corazón de Jesús: alguna breve referencia en sus notas de predicación y menciones sueltas, aunque importantes, en las Cartas y en las Reglas de los Hermanos. Sin embargo, nuestra Regla acierta cuando dice que “nuestros fundadores nos dejaron en herencia la devoción al Sagrado Corazón de Jesús”.







