El retorno a una mayor vida de oración.
Hace ya algunos años, en una carta pastoral de los obispos alemanes dirigida a todos los fieles, se exhortaba particularmente a los religiosos “a que con seriedad sigan a Cristo en el espíritu de los consejos evangélicos y retomen con nuevo celo las tradiciones espirituales específicas de sus comunidades religiosas”. Y un poco más adelante añadía: “exhortamos a todos los fieles a aplicarse en la oración personal a Dios para recuperar la oración cotidiana en las familias que la hubieran abandonado, y, sobre todo, a participar nuevamente con fidelidad en la santa misa dominical, si la indiferencia hubiera ocupado su puesto. El viernes, día del Sagrado Corazón de Jesús, debería convertirse en la jornada de retiro espiritual mensual, de la oración y meditación; donde sea posible, será bueno celebrar una o dos horas de adoración, a ser posible en un momento adecuado para que puedan participar también aquellos que están ocupados en su profesión”. […]







