Los siete de Valbenoîte
–No estamos satisfechos. Queremos algo más.
De esta manera había terminado su intervención el mayor del grupo, un hombre todavía joven que rondaba la cuarentena, y que parecía hablar en nombre de sus compañeros. Le había explicado al Padre Coindre que ese grupo de hombres había decidido reunirse en aquel monasterio semi abandonado de Valbenoîte, bajo el cuidado y la responsabilidad del Padre Rouchon, el párroco de la iglesia que estaba pared con pared a la sala donde se encontraban reunidos. Pero el grado de compromiso que habían asumido, a pesar de ser importante, no les parecía suficiente, querían algo más. […]







