Una lectura comentada de la declaración «Dignitas Infinita»
¿Qué sería de nosotros si la música del Evangelio dejara de vibrar en nuestras entrañas? Pues muy probablemente, el ánimo que brota de la compasión vivida, la ternura que nace de la confianza, el entusiasmo por la misión educativa a la que somos enviados, se diluirían de nuestras existencias. Si la música del Evangelio dejara de sonar en nuestras casas, en nuestras plazas, en nuestras escuelas, en nuestras comunidades, en la política, en la economía…, ¿qué sería de la melodía que nos desafía a luchar en esos ámbitos por la dignidad de todo hombre y mujer, de todo niño, adolescente y joven? […]







