Venid al pesebre…
Venid al pesebre, traed hasta aquí como los magos vuestra ofrenda a Jesucristo. Es decir, haced circular entre las manos de los pobres esas limosnas que Jesucristo considera hechas a Él mismo y que tienen tanto más mérito sobre los presentes de los magos cuanto que ellos los hacían al Jesús que veían, mientras que vosotros las [haríais] en honor de este Salvador al que no veis.
Venid al pesebre, impregnaos allí de sentimientos de amor, de piedad, de desprendimiento, de mortificación y mereceréis que este Salvador que os ha nacido os reconozca entre los suyos por la conformidad que encontrará de vuestra vida con la suya. Amén.
(Andrés Coindre [Manuscrito 88])







