Estas jornadas tuvieron lugar, en el Instituto Superior Público Pedagógico Monseñor Elías Olázar de Yurimaguas los días 13, 14 y 16 de noviembre. Los diferentes ambientes así lo anunciaban con bonitos afiches y todo invitaba a contemplar, buscar y adentrarse en el “deseo de Dios y su querer”. Para participar en este evento, la comunidad del noviciado de la CALE se hizo presente en el pedagógico bajo el lema; “Haz de tu vida una Vocación”. Para ello apoyándose en la mirada del P. Andrés Coindre, presentaron las 5 heridas que experimentó el fundador en su tiempo e invitaron a los jóvenes a buscar y reflexionar en lo más urgente del momento que afecta al entorno amazónico, a la vez que surgían las respuestas que Andrés Coindre dio en su tiempo y las respuestas que la propia Institución Corazonista aporta en el día a día educativo.
Así lo expresaba el alumno Israel Sancho Pérez Banco del IV Semestre de Comunicación: “Como futuros docentes estamos llamados a seguir el ‘ejemplo del Padre Andrés Coindre’, siendo educadores y no profesores, ganándose la confianza y el respeto con el ejemplo y testimonio; “menos palabras y más testimonio; menos profesores y más educadores”, pues solo así seremos capaces de ayudar y hacer ‘algo’ o ‘mucho’ por las personas que más nos necesitan.
Igualmente, la alumna, Ariana de Jesús Orbe Huayunga. IV ciclo de Educación Inicial, EIB, nos recordó el lema del pedagógico: “Educando con fe y corazón”. Fe para respetar la fe y creencias del niño para mejor educarle, pues según ella, ‘educar es amar’. Y con corazón, ya que la educación no es mecanizada. Y siempre apoyando al niño que debe ser orientado en la educación contextualizada amazónica y provocando que el educando acoja y asuma su entorno social al que pertenece, respetando sus valores y principios pues no importa el lugar y dónde tú puedes aprender, sino la forma como lo hayas aprendido, a fin de educar buenos personas para nuestra sociedad.
Finalmente, a través del lema “Valor y confianza” presentamos la fuerte humanidad de nuestro fundador, donde se insistía una y otra vez en que no hay camino de contemplación si no es al mismo tiempo sacramento y taller del encuentro humano, de comunicación y de acogida al diferente. Debemos ser educadores y personas entusiastas, sabiendo arrojar la semilla en el lugar idóneo, apropiado y bien cultivada y arada con nuestra acogida y relaciones fraternas, sabiendo convertir las heridas del desencuentro en hogar y camino de reconciliación.
La jornada del sábado por la mañana tuvo un carácter más vocacional. La oración, el testimonio vocacional de los hermanos los diferentes gestos de integración y lúdicos sirvieron para un enriquecimiento mutuo y descubrir que un buen número de jóvenes provenientes de diversas comunidades ribereñas, llegan para alcanzar sus objetivos, y que en un mañana próximo serán profesores bilingües y que se forman para servir mejor a los niños y jóvenes, adolescentes de aquella región. También hubo tiempo para comer y compartir con los albergados y visitar la casa en construcción. Es de agradecer la acogida y atención mutua hacia estos jóvenes.
Los días 18 y 19 de noviembre nuestra aventura misional nos llevó a vivenciar estos dos días con los adolescentes del Colegio Misional Goreti, en Lagunas, obra administrada por los laicos de la CLC en compañía de los hermanos Guillermo y Juan José. Destacar la presencia significativa del matrimonio Jaime e Netis con sus 5 hijos.
Igualmente, el objetivo de estas jornadas era despertar en los adolescentes y jóvenes el deseo de seguir radicalmente a Jesús mediante la vocación o profesión que ellos tienen en mente y optar por Cristo en su Evangelio. raíz de toda vocación.
En estos gestos, lo importante es sembrar, sin importar las condiciones de terreno que tengamos al frente, Dios prepara el terreno para recibir la semilla que se ha de sembrar, y el crecimiento lo ha de dar Dios mismo. Lo importante es sembrar, aunque otros sean los que recojan la cosecha.
Al final dos cosas claras; para nuestra comunidad del noviciado fueron días de mucha alegría, a muy pocos días de la celebración del Sínodo para la Amazonía en Roma y después motivo de agradecimiento por pisar esta tierra sagrada y dimos gracias a Dios porque nos concedió el vivenciar esta experiencia.
Lo que conocíamos por haber oído hablar de ello, en estos días nuestros ojos lo contemplaron. Y satisfechos, llenos de vida, de nombres y de testimonio mutuos regresamos a Lima, tal vez cansados, físicamente pero llenos de optimismo interior ante el deber cumplido ¡GRACIAS A TODOS!







