Un día con los muchachos de la providencia de San Bruno
Sería el mes de julio de 1817, cuando el Padre Andrés Coindre reunió a cinco o seis muchachos procedentes de las prisiones y los alojó en una de las celdas de las antigua cartuja de Lyon. Los puso bajo la supervisión de un joven maestro de taller llamado Antoine Ghenton, encargado de enseñarles el valor del trabajo, las virtudes ciudadanas y, sobre todo, el inmenso regalo que es el amor de Dios. […]







