Texto de los Hermanos Eugenio y Daniel. 1888.
El Pieux-Secours respondía satisfactoriamente a los deseos del P. Coindre pero los niños seguían dirigidos por maestros seglares quienes, además de percibir un sueldo, no siempre eran modelos de entrega. Es decir, no ofrecían verdaderas garantías para las necesidades religiosas y morales del grupo. Por ello, para realizar los anhelos de su corazón, mantenidos en secreto durante algunos años, el P. Coindre se decide a fundar una congregación religiosa de hombres, dispuestos a consagrar toda su vida a la educación cristiana de la juventud y a su propia perfección. De este modo, su obra se asentaba sobre bases sólidas y duraderas. […]







