Con el buen Padre Andrés Coindre
Estaba muy apenado por no haber podido conversar con usted detenidamente antes de irme; y me marché sin haber escuchado el grito de su corazón. […]
Estaba muy apenado por no haber podido conversar con usted detenidamente antes de irme; y me marché sin haber escuchado el grito de su corazón. […]